| ¿Cómo se alcanza la iluminación?
¿Será necesario sentarse a meditar al lado de un gurú para aprender a respirar o a dejar pasar los pensamientos como pasan las nubes en el cielo o a recitar palabras-llave que harán abrirse las puertas de la dimensión del no-ser?
Cuando una estrella implosiona se convierte en un agujero negro que en lugar de expandir la luz, la absorbe, atrayendo hacia sí misma todo lo que la rodea, sumergiéndolo en la más absoluta e infinita oscuridad.
¿Y qué hay del hombre que se vuelve hacia sí mismo? ¿Dónde está su amor? ¿Dónde está su luz? La luz tiene que brillar, y el amor, amar. No puede ser de otra manera. Si un hombre realmente encontrara la luz, dedicaría toda su vida a cubrir las necesidades de los demás.
Cuando enciendes una luz, ésta no se queda dentro de la bombilla, sino que se expande por la habitación. La luz no puede contenerse, alumbra todo lo que la rodea.
Del mismo modo si alguien hubiera alcanzado la iluminación, ésta no quedaría limitada a su cerebro con el fin de proporcionarle los más extáticos sentimientos de fusión, paz y serenidad, sino que su vida cambiaría radicalmente.
Entonces, ¿cómo se alcanza?
No se trata de tener el equipamiento apropiado, ya que hoy en día está al alcance de cualquiera conseguir un arsenal de cruces, unos cuarzos de buena calidad, un atrapador de sueños o cualquiera de los objetos disponibles en herbolarios y tiendas esotéricas. No significa mucho poseer cualquiera de estas cosas, porque en realidad no hay diferencia entre budistas, rastas, cristianos o adivinos. Cada uno posee sus creencias, todas ellas contradictorias entre sí y también cada uno posee el potencial de llegar a matar a alguien si se diera el caso.
Actualmente buscar la iluminación es como ir de compras. Puedes escoger entre todas las religiones, filosofías, terapias y cursillos del mercado global. Todas están a tu alcance con la ayuda del Google. Lo que convierte a una persona en iluminada está determinado por lo bien que compra y las marcas que escoge, es decir, por aquello que le proporciona una mayor aura espiritual en relación a lo que ha invertido. Si invierte demasiado, será un fanático o un extremista. Lo mejor es probar un poco de todo: un poco de budismo, otro poco de chamanismo y una pizca de Jesús (para darle un aire de respetabilidad), todo ello sazonado con LSD o cualquier otra sustancia alucinógena, por ejemplo. Si no te satisface, también puedes fabricarte tu propia religión o filosofía.
Uno puede preguntarse entonces: ¿Será esto la iluminación? ¿Habrá algo más aparte de lo que ofrece el mercado espiritual? ¿Existe alguna conexión entre el entorno físico y el espiritual? Tiene que haber algo más que palabras grandilocuentes carentes de poder para dejar de vivir en la oscuridad.
Si una persona llegase a la iluminación, ¿no esperarías que su vida fuera diferente, que estuviese rebosante de amor y sabiduría? Seguro que no podría seguir siendo egoísta ni egocéntrica, ya que tendría el poder para vencer sus oscuros deseos, ocultos y egoístas, antes de llegar a herir a los demás. En su vida ya no habría más promesas rotas, ni relaciones fallidas, ni corazones heridos. Podría amar en cualquier circunstancia, incluso cuando le pareciese imposible.
¿Por qué conformarse con algo menos que la luz verdadera, aquella que debería llenar a cada persona? Seguro que si alguien la hubiese encontrado, no estaría sólo, sino que la estaría compartiendo con otros, caminando a su lado y manifestando el efecto propio de la verdadera iluminación: AMAR.
Este folleto está dedicado a los que buscan la verdadera iluminación, a aquellos que no están satisfechos con el “status quo,” ni el comúnmente aceptado, ni el alternativo. Por favor, sigue leyendo.
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