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Yahshua - La Visión y la Fundación
 
Es fácil ver los problemas; lo difícil es ver las soluciones. Yahshua era fuerte, pero tenía paciencia con los débiles. También era un hombre con mucha visión y amaba compartirla con la gente.

Él se entregaba a ayudar a los necesitados durante todo el día y pasaba las noches sin dormir, si era necesario, para recibir de Dios la gracia [1] que necesitaba. Amaba siempre, hasta el final, tal como amó a aquel que decía ser su amigo pero demostró ser un traidor, intentando ganar su corazón para que pudiera arrepentirse. Su gran visión era la esperanza que tenía por la humanidad.

Yahshua [2] podía ver más allá de los defectos irritantes de las personas; lo que veía era su verdadero valor y dignidad. Le gustaba escuchar con atención, porque amaba a la gente; pero si le herían, encontraba la gracia para no ofenderse y seguirles amando.

Yahshua era grande por su entrega y su fidelidad. Es fácil tener una visión y que ésta te inspire, pero lo que determina la grandeza de una persona es su perseverancia cuando las cosas se ponen difíciles. Él se mantenía firme, era un gran guerrero espiritual, capaz de amar siempre. Por su fidelidad, llegó a ser el fundamento del Reino de Dios que un día llenará toda la tierra.

Yahshua no se permitía ser egoísta, sino que animaba a su espíritu a buscar la gloria de Dios y no la suya propia, y ¿sabes?... ¡Tenía gozo! También sufría al ver la condición del ser humano, pero en su alma tenía mucho gozo. Este gozo se obtiene caminando por la senda de la vida. Yahshua es el fundamento de la verdadera vida espiritual.

Apoyarse en este fundamento no significa admirarle ni creer en Él de manera mental. Un mero concepto mental no es suficiente para experimentar la verdadera vida. Un fundamento es algo sobre lo que se edifica, y Yahshua es el fundamento específicamente diseñado para levantar la casa de Dios. Aparte de Yahshua no se puede edificar de acuerdo a los planos, porque el edificio se derrumbaría; y aparte de los planos de Dios, no se puede construir sobre el fundamento. Debemos edificar sobre el fundamento y además, hacerlo de acuerdo a los planos.

Todo lo que Yahshua hacía le calificaba para su máximo logro: pagar por nuestros pecados en la muerte para que pudiéramos ser reconciliados con Dios, ser sus amigos. Dios le resucitó de entre los muertos porque cumplió su propósito. Una vez resucitado pasó cuarenta días con sus seguidores enseñándoles acerca de la fundación y de cómo edificar sobre ella. Después ascendió al cielo delante de sus mismos ojos. Él tenía que ir a su Padre para poder enviar su Espíritu y dotar a sus seguidores del poder que necesitaban para construir lo que les había enseñado y mandado.

Cuando sus seguidores terminen esta tarea espiritual, Él volverá para erradicar el mal y establecer su Reino en la Tierra. ¡Será algo sorprendente, mucho mejor de lo que pudiéramos imaginar!

Otro aspecto maravilloso de Yahshua es que no era místico en absoluto. Lo que enseñaba, lo hacía, y lo que hacía era amar y sanar a la gente. Esta es la fundación que Él puso, enseñando a sus seguidores a construir sobre este mismo cimiento: establecer comunidades de amor y sanación a través de las cuales pudiera emerger una nueva cultura.Las primeras comunidades que surgieron eran sorprendentes, vivían todos juntos y el fuego del amor los iluminaba. Están descritas en los primeros capítulos del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Durante los últimos 2000 años se fueron desviando más y más, pero Yahshua no ha cambiado. Lo que significa que el fundamento no ha cambiado tampoco, por lo que ahora lo único que hace falta es gente que empiece a construir de nuevo, con todo su corazón, alma y fuerzas totalmente rendidos, tal y como hizo Yahshua. Entonces podremos formar parte de su vida y llegar a ser como Él, renacer y ser una nueva criatura de la que Él es el ejemplo y el fundamento.

En Yahshua está la vida, y la vida ilumina a los hombres. o

[1] Gracia: poder sobrenatural para hacer la voluntad de Dios.

[2] Yashua es el nombre hebreo del hijo de Dios (Jesús).


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