Y el Soberano dijo a Moisés: Una plaga más traeré sobre Faraón y sobre Egipto, después de la cual os dejará ir de aquí. Cuando os deje ir, ciertamente os echará de aquí completamente.
[...] Y Moisés dijo a Israel: Así dice el Soberano: “Como a medianoche yo pasaré por toda la tierra de Egipto, y morirá todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está detrás del molino; también todo primogénito del ganado. Y habrá gran clamor en toda la tierra de Egipto, como nunca antes lo ha habido y como nunca más lo habrá.”
[...] Y el Soberano habló a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto, diciendo: “Este mes será para vosotros el principio de los meses; será el primer mes del año para vosotros.”
Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: “El día diez de este mes, cada uno tomará para sí un cordero, según sus casas paternas; un cordero para cada casa. Mas si la casa es muy pequeña para un cordero, entonces él y el vecino más cercano a su casa tomarán uno según el número de personas; conforme a lo que cada persona coma, dividiréis el cordero.
El cordero será un macho sin defecto, de un año; lo apartaréis de entre las ovejas o de entre las cabras.
Y lo guardaréis hasta el día catorce del mismo mes; entonces toda la asamblea de la congregación de Israel lo matará al anochecer. Y tomarán parte de la sangre y la pondrán en los dos postes y en el dintel de las casas donde lo coman. Y comerán la carne esa misma noche, asada al fuego, y la comerán con pan sin levadura y con hierbas amargas. [...] Y de esta manera lo comeréis: ceñidos vuestros lomos, las sandalias en vuestros pies y el cayado en vuestra mano, lo comeréis apresuradamente. Es la Pascua del Soberano. Porque esa noche pasaré por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, tanto de hombre como de bestia; y ejecutaré juicios contra todos los dioses de Egipto. Yo, el Soberano.
Y la sangre os será por señal en las casas donde estéis; y cuando yo vea la sangre pasaré sobre vosotros, y ninguna plaga vendrá sobre vosotros para destruiros cuando yo hiera la tierra de Egipto. Y este día os será memorable, y lo celebraréis como fiesta al Soberano; lo celebraréis por todas vuestras generaciones como ordenanza perpetua.”
[...] Y guardaréis esta ceremonia como ordenanza para vosotros y para vuestros hijos para siempre. Y cuando entréis a la tierra que el Soberano os dará, como ha prometido, guardaréis este rito. Y sucederá que cuando vuestros hijos os pregunten: “¿Qué significa este rito para vosotros?” Vosotros diréis: “Es un sacrificio de la Pascua al Soberano, el cual pasó de largo las casas de los hijos de Israel en Egipto cuando hirió a los egipcios, y libró nuestras casas.” Y el pueblo se postró y adoró.
Los hijos de Israel fueron y lo hicieron así; tal como el Soberano había mandado a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
Muerte de los primogénitos
Y sucedió que a la medianoche, el Soberano hirió a todo primogénito en la tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito del ganado.
Y se levantó Faraón en la noche, él con todos sus siervos y todos los egipcios; y hubo gran clamor en Egipto, porque no había hogar donde no hubiera alguien muerto.
Entonces llamó a Moisés y a Aarón aún de noche, y dijo: Levantaos y salid de entre mi pueblo, vosotros y los hijos de Israel; e id, adorad al Soberano, como habéis dicho. Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacadas, como habéis dicho, e idos, y bendecidme también a mí.
Y los egipcios apremiaban al pueblo, dándose prisa en echarlos de la tierra, porque decían: Todos seremos muertos.
Tomó, pues, el pueblo la masa, antes que fuera leudada, en sus artesas de amasar envueltas en paños, y se las llevaron sobre sus hombros. Los hijos de Israel hicieron según las instrucciones de Moisés, pues pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y ropa. Y el Soberano hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que les concedieron lo que pedían. Así despojaron a los egipcios.
Y partieron los hijos de Israel de Ramsés hacia Sucot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. Subió también con ellos una multitud mixta, juntamente con ovejas y vacadas, una gran cantidad de ganado.
Y de la masa que habían sacado de Egipto, cocieron tortas de pan sin levadura, pues no se había leudado, ya que al ser echados de Egipto, no pudieron demorarse, ni preparar alimentos para sí mismos.
El tiempo que los hijos de Israel vivieron en Egipto fue de cuatrocientos treinta años. Y sucedió que al cabo de los cuatrocientos treinta años, en aquel mismo día, todos los ejércitos del Soberano salieron de la tierra de Egipto.
Esta es noche de vigilia para el Soberano por haberlos sacado de la tierra de Egipto; esta noche es para el Soberano, para ser guardada por todos los hijos de Israel por todas sus generaciones. |