| ¿Quién no querría vivir allí? ¿Será cierto que existió o que existirá alguna vez en la Tierra? ¿Qué aspecto tendría? Seguro que allí no habría guerras, desigualdades sociales, contaminación, hambre, violaciones... No es de extrañar que algunos piensen que el infierno está en la tierra. Muchos desearían hacer algo para cambiar las cosas. ¿Pero cuál es la raíz del problema y cuál la solución?
El causante del problema siempre es el egoísmo desmesurado.
Todo el mundo sabe que debe trabajar con el sudor de la frente para ganarse su pan y el de los suyos. Esto es justo. También sabemos que debemos ayudar a aquellos que por circunstancias de la vida sufren necesidad, esto es amar a tu prójimo. Además debemos cuidar la naturaleza, lo cual muestra nuestro respeto hacia Dios y hacia los demás. Si todo el mundo hiciera esto, la Tierra sería, al menos, un lugar agradable para vivir.
El egoísmo limita nuestra capacidad de ser así. Cuanto más busquemos nuestros propios intereses por encima del de los demás, menos amor habrá en nosotros. Este es el entorno espiritual en el que se debate toda alma humana durante toda su vida. Todo el mundo tiene que preocuparse primero por su comida, su vestido, su techo y su propio interés y al mismo tiempo no dejarse arrastrar por ello para no destruir la vida de los demás en la búsqueda de su propio beneficio egoísta.
Y si alguien quisiera cortar con el egoísmo, se despojara de todas sus posesiones dándoselas a los pobres y se quedara sin nada. ¿Qué piensas que le pasaría?
¿Te imaginas una sociedad en el que todos abandonaran toda forma de egoísmo y se dedicaran a cuidar unos de otros, buscando primero los intereses de los demás en vez de los suyos propios?
Tal vez puedas entender ahora los siguientes términos: pecado es vivir para uno mismo, arrepentimiento es dejar de vivir para sí mismo, salvación es recibir el poder de amar como el Mesías nos amó, dando la vida por los demás y el Reino de Dios no es más que una sociedad donde los hombres se aman y entregan la vida por sus amigos. A esto vino Yahshúa, a salvar a los hombres del entorno espiritual donde no tienen mas remedio que vivir para sí mismos y trasladarlos a otro donde pueden vivir unos para los otros.
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