| El sol brilla sobre el cielo despejado emitiendo un calor agradable, gorriones y jilgueros revolotean juntos sobre el lomo de un buey que pace tranquilamente junto a una familia de leones. La pradera se ve limpia y verde, no asoma ni zarza ni ortiga sino un grupo de cipreses y mirtos de flores blancas. Más abajo junto a un pequeño río de aguas cristalinas, cerca de una poza donde vacas y osas comparten abrevadero, y oseznos y terneros juguetean juntos, se encuentra un grupo de casas, como parte del paisaje, rodeadas de huertas rebosantes de fruto y flores. Pequeños bosques de árboles frutales: manzanos, cerezos, naranjos, granados extienden sus ramas cargadas de fruta sana y madura a los hombres. Es Primavera Eterna.
Ruiseñores y alondras cantan y acompañan a un grupo singular de varios animales, lobos, corderos, becerros, y leoninos,que son conducidos por un niño de corta edad. Al lado del camino descansa un cabrito con un leopardo.
La vida social en el poblado es abundante, vecinos se saludan afectuosamente y comparten generosamente los productos de sus huertas y el trabajo de sus manos. Jóvenes y niños juguetean y cantan inocentemente, mujeres conversan amigablemente mientras los niños de pecho juguetean junto a la cueva de la cobra.
No hay daño ni destrucción pues la tierra está llena del conocimiento de Dios. Nadie piensa mal de su vecino o en separarse de su esposa. El que fue príncipe del mundo, el Diablo que engañaba a las naciones, fue arrojado al abismo. Ahora el Mesías Yahshúa reina, hay paz y orden en la tierra.
Esto es apenas una pobre descripción de la edad que se avecina, el reinado justo del Mesías. A ello dirigimos todo nuestro esfuerzo, creemos que la situación actual es anormal transitoriamente y que el Creador está deseando traer el final al desorden y está dando los medios a los hombres para llevarlo a cabo.
¿Te parece como un cuento difícil de creer? Lo sería si no fuera por el poder de la vida diaria que estamos experimentando, cientos de personas vivimos actualmente compartiendo todo, como lo hacían los primeros discípulos en el primer siglo antes de que se corrompieran, hasta formar una religión vacía. La vida que el Mesías inauguró con su muerte y resurrección esta siendo vivida hoy, es como un presente que empieza en estos tiempos cerca del final de esta edad y atraviesa hasta la próxima donde continuará eternamente. La puerta esta abierta.
|