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Como John F. Kennedy dijo, “La humanidad debe poner fin a la guerra antes de que la guerra ponga fin a la humanidad.” ¿Cómo puede suceder esto? ¿Dónde está el punto de partida?
La humanidad es una raza afectada con un defecto fatal, es una
raza fatalmente arruinada que, si no cambia, se dirige a un fatídico destino.Se hace completamente evidente en su incapacidad para convivir en paz. Este devastador defecto del hombre se manifiesta en la desunión de unos con otros, en la división y la discordia. Entonces… ¿se puede salvar alguien de este defecto fatal que es la raíz de todas las guerras?
Hace 2000 años hubo un hombre cuya vida fue como el paso de un cometa: breve e intensa. Sus palabras abrieron paso en el corazón del hombre exponiendo sus motivos. Tuvieron un tremendo efecto en los que se encontraron con Él. Cuando le oyeron, algunos abandonaron todo para seguirle. Otros se ofendieron, odiaron su mensaje y tramaron su muerte.
Un día iba de viaje hacia la ciudad de Jerusalén con los que le seguían... El ruido de la multitud empezó a disminuir cuando Él paró y
se bajó del asno que montaba. Todos miraban hacia Él mientras los suyos miraban fijamente a la lejanía. Jerusalén brillaba como
el oro cuando caía el sol del atardecer. Jerusalén, ciudad de PAZ… ¿Cuántos estaban considerando el significado del nombre de esta ciudad en este momento?
Él lo estaba meditando. Él era el foco de la atención de la gente. Jerusalén era Su foco de atención. Mientras le observaban, vieron lágrimas surcando sus mejillas. “Si supieras tú, Ciudad de Paz, las cosas que conducen a la PAZ… pero ahora han sido escondidas de tus ojos.”
¡Cuánto sufría el Hijo de Dios mientras pronunciaba estas palabras! ¡Cuánto deseaba que la gente de esa ciudad conociera las cosas que conducen a la paz! ¡Cuánto anhela Él que en todas partes las personas conozcan lo que conduce a la paz! La paz que desea Dios no es sólo una paz entre naciones, sino una paz entre vecinos, padres e hijos y maridos y esposas.
¿Conocemos nosotros lo que lleva a la paz?
Aunque haya o no haya guerras, los tiempos en los que vivimos son peligrosos.
Fui a una marcha por la paz recientemente. Había mucha gente allí. Ellos no querían guerra, pero no sé si tenían paz. ¿Es PAZ la ausencia de guerra?
Sé que todo esto es un asunto serio. “¡En estos días la guerrapodría significar el final del planeta!!” ¡Podría poner fin a la humanidad!
¿Qué pasa si nunca aprendemos las cosas que conducen a la paz?
¡La sociedad de hoy es tan avariciosa! Hay mucho malestar creado porque todo el mundo busca su propio placer. Seguro que esto es la fuente de riñas, disputas y conflictos, grandes y pequeños.
La gente dice que la guerra es moralmente injusta, y luego van y traicionan a sus maridos o esposas por causa de otro amante. ¡Es tan difícil confiar en los motivos que mueven a las personas!
¿Crees tú que este tipo de personas se preocupa por la PAZ? ¿Sabes cuántos matrimonios se han roto hoy, cuántos niños se han abortado, cuántas adolescentes se quedaron embarazadas, cuántos hombres y mujeres corporalmente hábiles y fuertes firman el paro sólo para cobrar y vivir a costa del trabajo de otros? ¿Cuántos niños han nacido que nunca conocerán la PAZ que viene de saber que tu padre ama a tu madre?
Paz viene de saber que lo que estás haciendo encaja con el propósito para el que fuiste creado. Viene de tener una buena conciencia, sabiendo que lo que haces es correcto ante tu Creador, que escribió su ley en tu corazón.
El amor causa que la paz fluya. Amor es entregar tu vida por tus amigos. Un amigo ama en todo tiempo.
Si toda la gente en las marchas, conciertos y eventos por la paz está tan llena de amor, ¿por qué no comparten todo lo que tienen y viven juntos?
¡¡¡Nosotros lo hacemos!!!
Nosotros hemos encontrado PAZ. Nuestro Creador nos da la gracia para vivir así. Nos está entrenando para llegar a ser como Él. No teníamos PAZ, no estábamos conectados con Él, éramos como todos los demás.
Entonces el corazón de aquel que lloró por Jerusalén tocó nuestros corazones. No es el que cuelga de una cruz. Al contrario, Él es Real: Yahshua (el nombre hebreo de Jesús), el Salvador que tiene el poder para salvar. Él nos hizo libres.
Él nos está librando del egoísmo, que es la causa de las disputas, los conflictos, y las GUERRAS.
Ahora compartimos todo lo que tenemos y vivimos
JUNTOS en unidad.
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