Las Doce Tribus : Publicaciones : Todos cuyo corazón Dios había movido : ¿Se requiere algo de un discípulo?

¿Se requiere algo de un discípulo?
 

Por gracia se es salvo por medio de la fe (Efesios 2:8), ¿exime esto al creyente de obedecer los mandamientos?

-Si es así: ¿Por qué Jesús y sus apóstoles pusieron tanto énfasis en los mandamientos?

-Si no es así: ¿Qué consecuencias tiene el no obedecerlos?

No se trata de que el creyente pueda perder su salvación. Una vez que la persona es sellada con el Espíritu Santo, esto es irrevocable:

“En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa, que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria.”(Efesios 1:13 – 14)

Pero el mismo apóstol que escribió ese consolador pasaje también expresó con mucha pasión el siguiente deseo:

“…y conocerle a Él, el poder de su resurrección y la participación en sus padecimientos, llegando a ser como Él en su muerte, a fin de llegar a la resurrección de entre los muertos. No que ya lo haya alcanzado o que ya haya llegado a ser perfecto, sino que sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús.” (Filipenses 3: 10 – 12).

El apóstol Pablo sabía que había una meta que alcanzar, a la que él aún no había llegado y que podía fallar en alcanzar, puesto que requería un enorme esfuerzo por su parte. ¿Qué resurrección tenía que esforzarse por alcanzar? ¿No resucitarán todos los creyentes con la venida del Mesías, a menos que ellos aún estén vivos cuando Él vuelva?

“También vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y se les concedió autoridad para juzgar. Y vi las almas de los que habían sido decapitados por causa del testimonio de Jesús y de la palabra de Dios, y a los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, ni habían recibido la marca sobre su frente ni sobre su mano; y volvieron a la vida y reinaron con Cristo por mil años. Los demás muertos no volvieron a la vida hasta que se cumplieron los mil años. Ésta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo es el que tiene parte en la primera resurrección; la muerte segunda no tiene poder sobre éstos sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años”. (Apocalipsis 20: 4-6)

Pablo entendió claramente que reinar con Cristo durante mil años aquí en la tierra, no es un resultado inevitable o un hecho garantizado, sino que depende de cómo cada cual viva su vida en esta edad. También sería posible estar entre aquellos “otros muertos” que no volverán a vivir hasta que pasen los mil años. La posibilidad de quedar descalificados para reinar con Él, se menciona en varios pasajes del Nuevo Testamento. Por ejemplo:

“Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras, sin embargo, ahora Él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él, si en verdad permanecéis en la fe, bien cimentados, constantes, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.” (Colosenses 1: 21-23)

¿Qué pasaría si no estas bien cimentado y firme en la fe? ¿Estarías delante de Él sin mancha e irreprensible?
El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El vencedor no sufrirá daño de la muerte segunda.” (Apocalipsis 2:11)

¿Y qué pasa si no vences? ¿Sufrirás el “dolor” de la segunda muerte? ¿Qué significa sufrir el “dolor” de la segunda muerte?

“Pero tienes unos pocos en Sardis que no han manchado sus vestiduras, y andarán conmigo vestidos de blanco, porque son dignos. Así el vencedor será revestido de vestiduras blancas y no borraré su nombre del libro de la vida, y reconoceré su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles”. (Apocalipsis 3:4-5)

¿Y que sucederá si has manchado tus vestiduras? ¿Aún andarás con Él vestido de blanco? ¿Todavía serás digno? Y si no vences, ¿permanecerá tu nombre escrito en el Libro de la Vida, donde se encuentran aquellos que son dignos de reinar con Él?

“Así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan.” (Hebreos 9:28).

¿Y qué ocurre si no le esperas ansiosamente?

“Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá, y no tardará .Mas mi justo vivirá por la fe; y si retrocede, mi alma no se complacerá en él.” (Hebreos 10: 37- 38)

Evidentemente, es posible que uno de sus justos (a quien, al creer impartió su justicia) retrocediera ante su venida. En el versículo anterior podemos ver como esto es posible:

“Porque tenéis necesidad de paciencia, para que cuando hayáis hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.” (Versículo 36)

¿Qué sucede si no haces la voluntad de Dios? ¿Y si te falta la perseverancia, recibirás aún lo prometido?

“Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa.” (Versículo 35)

¿Cómo puedes perder tu confianza? Y si la pierdes, ¿Cuál será tu recompensa?

“Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, Yo pagaré. Y otra vez: el Soberano juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo! (Versículo 30-31)

¿Quienes son “su pueblo”, aquellos que serán juzgados y caerán en las manos del Dios vivo?

“¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que ha hollado bajo sus pies al Hijo de Dios, y ha tenido por inmunda la sangre del pacto por la cual fue santificado, y ha ultrajado al Espíritu de gracia?”(Versículo 29).

¿Cómo puede uno menospreciar al Hijo de Dios o profanar la sangre del pacto o afrentar al Espíritu de Gracia? ¿Está hablando de los creyentes?

“Porque si continuamos pecando deliberadamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio alguno por los pecados, sino cierta horrenda expectación de juicio, y la furia de un fuego que ha de consumir a los adversarios”(Versículos 26-27)

¿Has recibido el conocimiento de la verdad? ¿Qué pasa si continuas pecando deliberadamente?

“Porque en el caso de los que fueron una vez iluminados, y que probaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, que gustaron la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, pero después cayeron, es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento, puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al Hijo de Dios y lo exponen a la ignominia pública.”
(Hebreos 6: 4-6)

¿Qué significa “cayeron” o exponer al Soberano a vergüenza pública? ¿Qué resulta imposible? ¿Podría esa persona sufrir el “dolor” de la segunda muerte? ¿Qué es la segunda muerte?

“Por lo cual, desechando toda inmundicia y todo resto de malicia, recibid con humildad la palabra implantada, que es poderosa para salvar vuestras almas.”(Santiago 1:21)

¿Qué ocurre si no desechas toda malicia e inmundicia? Si el obedecer su palabra no llega a ser parte de tu naturaleza, expresada en tu comportamiento, ¿Qué le sucederá a tu alma?

“Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe, virtud, y a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio, al dominio propio, perseverancia, y a la perseverancia, piedad, a la piedad, fraternidad y a la fraternidad, amor. Pues estas virtudes, al estar en vosotros y al abundar, no os dejaran ociosos ni estériles en el verdadero conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. Porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados. Así que, hermanos, sed tanto may diligentes para hacer firme vuestro llamado y elección de parte de Dios; porque mientras hagáis estas cosas, nunca tropezaréis; pues de esta manera os será concedida ampliamente la entrada al reino eterno [1] de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.”2 Pedro 1: 5-11)

¿Y si no añades virtud [2] y dominio propio a tu fe? ¿Y si no aumentas diligentemente en paciencia, piedad y amor? ¿Te será concedida ampliamente la entrada al reino?

“Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12)

¿Qué pasa si no permaneces firme? ¿Recibirás aún así la corona de vida? Y si no resistes la prueba, ¿Cuál es la evidencia de que le amas?

“Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él” (San Juan 14: 15, 21)

Si no estás obedeciendo sus mandamientos, ¿Aún le amas? ¿Se te manifestará? ¿Mostrará que eres un mentiroso?

“El que dice: Yo he llegado a conocerle, y no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no está en él.” (1 Juan 2:4)

¿Está la verdad en ti?

“En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte a vida.”(Juan 5:24)

¿Has pasado de muerte a vida? ¿Cómo puedes estar seguro?

“Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en muerte.”(1 Juan 3:14)

¿Amas a tus hermanos? ¿Cómo lo sabes?

“En esto conocemos el amor: en que Él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.”(1 Juan 3:16)

¿Qué significa poner tu vida por tus hermanos?

“En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte”. (Juan 8:51)

Si no guardas su palabra, ¿Verás la muerte?


[1] Esta palabra se refiere a una edad, por ejemplo el reino del milenio.

[2] Virtud: conducta que muestra altos valores morales.